El día de mi cumpleaños, mi compañero de piso me regaló un bonsái y un
libro de instrucciones para cuidarlo. Coloqué el bonsái en la galería,
con los demás tiestos, y conseguí que floreciese. En otoño aparecieron
entre la tierra unos diminutos insectos blancos, pero no parecían
perjudicar al bonsái. En diciembre, una mañana, a la hora de regar, me
pareció vislumbrar algo que revoloteaba entre las hojitas. Con paciencia
y una lupa, acabé descubriendo que se trataba de un pájaro minúsculo.
En poco tiempo el bonsái se llenó de pájaros, que se alimentaban de los
insectos. A principios de verano, escondida entre las raíces del bonsái,
encontré una mujercita desnuda. Espiándola con sigilo, supe que comía
los huevos de los nidos. Ahora vivo con ella, y hemos ideado el modo de
cazar a los pájaros. Al parecer, nadie en casa sabe dónde estoy. Mi
compañero, muy triste por mi ausencia, cuida mis plantas como un
homenaje al desaparecido.
lunes, 16 de julio de 2012
Ecosistema
El día de mi cumpleaños, mi compañero de piso me regaló un bonsái y un
libro de instrucciones para cuidarlo. Coloqué el bonsái en la galería,
con los demás tiestos, y conseguí que floreciese. En otoño aparecieron
entre la tierra unos diminutos insectos blancos, pero no parecían
perjudicar al bonsái. En diciembre, una mañana, a la hora de regar, me
pareció vislumbrar algo que revoloteaba entre las hojitas. Con paciencia
y una lupa, acabé descubriendo que se trataba de un pájaro minúsculo.
En poco tiempo el bonsái se llenó de pájaros, que se alimentaban de los
insectos. A principios de verano, escondida entre las raíces del bonsái,
encontré una mujercita desnuda. Espiándola con sigilo, supe que comía
los huevos de los nidos. Ahora vivo con ella, y hemos ideado el modo de
cazar a los pájaros. Al parecer, nadie en casa sabe dónde estoy. Mi
compañero, muy triste por mi ausencia, cuida mis plantas como un
homenaje al desaparecido.
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